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martes, 18 de abril de 2017

Reseña: "Your name", de Makoto Shinkai

Había ganas de ver “Your name”, el anime más taquillero de la historia en Japón. Una película que ha conseguido arrebatarle ese puesto a “El viaje de Chihiro” de Miyazaki merece como poco una oportunidad, aunque en mi caso tenía ciertas dudas. La única película que había visto de su director, Makoto Shinkai, era “Viaje a Agartha”, y aunque había leído maravillas de ella y la pintaban como una producción a la altura del estudio Ghibli, para mí fue una completa decepción. Aun así, las críticas y los números de “Your name” eran tan apabullantes que sentía una enrome curiosidad por ella. Y puedo decir, ahora que la he visto, que entiendo su enorme éxito. Os cuento por qué.

Dos adolescentes, un chico y una chica, se intercambian los cuerpos y, de vez en cuando y sin que ellos elijan cuándo sucede, pasan un día entero viviendo la vida del otro. La premisa parece de lo más tonta, suena a comedia chorra para adolescentes, pero “Your name” es la prueba de que no importa tanto si una premisa es buena u original: lo importante es si sabes sacarle partido, y Makoto Shinkai lo hace sobradamente. A través del intercambio de cuerpos nos va presentando a unos personajes con los que es imposible no empatizar, y no deja de resultar curioso que a veces los momentos que más información te dan de un personaje, su vida y sus relaciones, sean los momentos en que es el otro protagonista el que ocupa su cuerpo.

Los primeros compases de la película son frescos y se pasan volando. Mientras el espectador va conociendo la situación, son los momentos cómicos los que marcan un ritmo muy bien llevado que va in crescendo. Pero el gran acierto del director japonés es que, cuando puede parecer que la película se va a quedar en eso, en una serie de situaciones cómicas sin más relevancia, cuando el espectador aún no lo sabe pero empieza a necesitar algo más, entonces Shinkai gira el volante y se lleva la historia por otra carretera. Y lo importante es que esto sucede de forma natural, sin romper la unidad de la cinta.

Una revelación importante da paso a la segunda parte de la historia, en la que aparece el drama y empieza una auténtica aventura. Los protagonistas tendrán que enmendar una situación aparentemente imposible. El espectador se implica emocionalmente porque el director lo ha preparado todo para que así sea, y aunque los momentos cómicos no desaparecen, ahora pasan a un segundo plano y se encargan de rebajar la tensión y mantener la unidad de la película. No diré nada más de la trama, ni siquiera si el final es satisfactorio o no. En vez de eso, y a modo de resumen, destacaré lo mejor de la historia: personajes carismáticos (incluidos los secundarios), una trama en la que el espectador se implica emocionalmente, cambios y giros bien llevados que aparecen justo cuando son necesarios y un ritmo perfectamente medido que sostiene la película estupendamente.

A la animación no se le pueden sacar pegas. Mientras los gigantes Disney y Dreamworks le han pegado una patada en el culo a la animación tradicional y parecen no querer acordarse ya de que un día existió, en Japón parece que encontramos un foco de resistencia que, esperemos, aguante muchos años aún. Pues llamadme clásico, antiguo o ignorante (o las tres cosas), pero a mí la animación tradicional me transmite una vida y una calidez que no encuentro en el mismo grado en la animación digital. Centrándonos en la película que nos ocupa, decir que los dos ambientes en que viven los protagonistas, el rural y el urbano, están perfectamente retratados y consiguen transmitir sensaciones claramente diferenciadas. Dominan los tonos pastel, en los fondos casi se aprecia el trabajo hecho a mano y, al igual que en las películas del estudio Ghibli, no hay grandes alardes, pero todo resulta precioso, funciona y deja que la animación esté al servicio de la historia y no al revés. A veces menos es más. Quizá el diseño de personajes, por poner alguna pega, resulta algo estándar y no se diferencia mucho de lo visto en mil series y películas de anime, pero el carisma de los personajes pronto convierte esto en una cuestión sin importancia.


No quiero acabar esta reseña sin hablar de la música que, como todo lo demás, funciona a la perfección alternando temas pop en los momentos más ligeros con otras piezas que resaltan la tensión, el drama y la emoción cuando es necesario.

En definitiva, “Your name” es una película llena de aciertos y de buenas decisiones, quizá la obra con la que Makoto Shinkai, después de muchos años y de varias películas luchando por erigirse como el nuevo referente de la animación japonesa post Miyazaki, al fin se ha ganado el puesto. Si tenéis ocasión de verla (yo vivo en una gran capital y solo la han puesto durante unos días en dos cines, tirón de orejas para la distribuidora), no os la perdáis. Su tremendo éxito, en mi opinión, es más que merecido.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Reseña: "De tal padre, tal hijo" de Hirokazu Koreeda



Título: Soshite chichi ni naru (Like Father, Like Son)
Año: 2013

Duración: 120 min.
País: Japón
Director: Hirokazu Koreeda
Guión: Hirokazu Koreeda
Premios:
2013: Festival de Cannes: Premio del Jurado
2013: Festival de San Sebastián: Premio del Público
Calificación: Muy buena. 8 sobre 10


Ambientada en un Japón moderno pero en el que aún persisten fuertes tradiciones, es esta una película que difícilmente os dejará indiferentes.

Un error médico lleva a dos familias a entablar una relación tan poco deseada como ausente de discrepancias. El director acentúa la diferencia entre los mundos de las dos familias para servir de fondo y remarcar el dilema al que se han de enfrentar y que no desvelaré aquí.

Aunque es la historia de seis personajes, dos parejas y dos hijos, el eje se centra en uno de los padres, Ryota, arquitecto y hombre exigente dedicado casi por entero a su trabajo, que es el personaje que sufre un verdadero arco de transformación a lo largo de la trama y en cuyo comportamiento se centra el director para plantearnos las cuestiones que encierra la película.

Historia de emociones contada con suavidad, a veces con lentitud y muy centrada en detalles e imágenes. A mi me ha gustado mucho la casi constante visión de los rostros de los personajes. Aunque hay escenas de exterior se utilizan bastante los espacios cerrados donde los actores destacan sobre el fondo. Como espectador occidental me resultaron extraños algunos comportamientos ajustados a la forma de ser y vivir nipona. Se observa la persistencia de las tradiciones que entre otras cosas lleva a mostrar un papel subalterno en la mujer, más evidente en una pareja que en la otra. También observé alguna falta de expresividad en los momentos clave de la película que de la misma manera hay que achacar a la diferencia de costumbres. 

En esta película Koreeda, más que centrarse en los dos niños y aun sin que estos pierdan peso, se orienta al debate emocional y a los interrogantes a los que se enfrentan los padres, especialmente en el caso de Ryota, protagonista indiscutible de la película, y su esposa Midori.

No son pocas las cuestiones que plantea el filme. La importancia de los vínculos de sangre, la definición de lo que es, puede o debería ser un buen padre, el tiempo y su uso como bien más preciado o el sinsentido de muchas expectativas paternas son algunos de los elementos que se pueden analizar tras ver la película.

Pero será mejor que la veáis. Una excelente película que hace pensar y que se presta a un buen debate.