Cuando
se conocieron eran Manrico y Leonora. Fue durante un otoño en Praga. A él le hizo
gracia su forma de apretar los labios cuando
se concentraba; a ella el fugaz destello de rabia que él no conseguía disimular
cada vez que alguien le corregía. Solo trabajaron juntos durante unos días, pero
lograron que la ciudad entera hablase de ellos. Después estuvieron dos años sin
verse.
Cuando volvieron a coincidir eran Violeta y Alfredo.
Esta vez se encontraron en Milán, donde se hizo evidente que entre ellos estaba
a punto de surgir una relación que iba a ir mucho más allá de lo profesional. El
Un dì, felice, eterea nunca había
sonado tan sincero en la ciudad italiana.
En Madrid fueron Rodolfo y Mimí, y las lágrimas que
a él se le escapaban cada vez que ella moría en sus brazos eran tan abundantes y
amargas que superaron ampliamente las exigencias del director de escena.
Durante años vivieron su historia con muchos nombres.
A expensas del libreto fueron Porgy and Bess en Nueva York, Cio-Cio-San y
Pinkerton en Viena, Peleas y Melisande en París, Tosca y Mario en Barcelona. Aunque
pocas, hubo también algunas noches sin máscaras: noches en las que olvidaron sus
matrimonios y cambiaron camerinos, maquillaje y trajes pomposos por restaurantes
discretos y habitaciones de hotel; noches en las que se atrevieron a dejar de
lado arias y dúos y se comunicaron improvisando susurros, gemidos y caricias.
Pero fue en el escenario donde vivieron los
episodios más intensos de su historia. Porque ahí no había necesidad de fingir,
ni tenían que buscar las palabras: solo recitar las que otros habían escrito
para ellos y dejar que la música las elevase a la categoría de arte. Sobre el
escenario emocionaban a miles de personas dejándose llevar y recibían aplausos por
decir las cosas que estaban deseando decir.
Cada noche, tras la representación, el escenario
quedaba a oscuras, pero sus historias nunca se apagaban del todo. Porque ni
siquiera la muerte, que casi siempre triunfa en la ópera, podía evitar que todo
volviese a empezar para ellos al día siguiente.

