La verdad, no me ha costado
pensar cuál quería que fuese el primer cómic en aparecer por este blog. Son
muchas las opciones, pero las aventuras de Astérix ocupan un lugar privilegiado
en mi estantería y, aunque el cómic del que vamos a hablar ya lleva en el
mercado un año aproximadamente, creo resulta perfecto para inaugurar la sección
dedicada al noveno arte en este blog. ¿Me acompañáis a descubrir las bondades
de un álbum titulado: Astérix y el papiro del César?
Estamos en el año 50 antes de Jesucristo.
Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por
irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor...
Con esta mítica presentación,
como siempre, comienza la nueva aventura de nuestros amigos Astérix y Obélix. Y
es que las cosas no cambian aunque pasen los años, y ni siquiera aunque sean
otras manos las encargadas de escribir y dibujar la colección; porque el álbum
que nos ocupa es ya el segundo creado por Jean-Yves Ferry y Didier Conrad, que
cogieron el testigo dejado por los inmensos Goscinny y Uderzo, padres de la
criatura (recordemos que Goscinny falleció en 1977 y que Uderzo continuó
publicando álbumes en solitario hasta que, en 2013, pasó el testigo a los
nuevos autores, a quienes supervisa). Y si Ferry y Conrad demostraron estar a
la altura en su primer trabajo, Astérix y los pictos, creo que en esta ocasión
van un paso más allá. Pero, antes de explicar esto, dejadme que os cuente un
poco de qué va esta aventura.
Julio César está a punto de
publicar un libro que pasará a la historia: sus famosos Comentarios a la guerra
de las Galias (sí, ese libro que taaan bien conocen los que estudian latín).
Sin embargo su editor, Bonus Promoplús, no está del todo contento con la
versión final del texto, en concreto con el capítulo en que César habla del
irreductible poblado galo de nuestros amigos, que supone la única mancha en una
campaña militar perfecta. El editor tiene claro qué es lo mejor: suprimir ese
capítulo. Si Astérix, Obélix y los suyos no aparecen en los textos, en unos
años nadie se acordará de ellos y la historia recordará a César como el hombre
que conquistó TODA la Galia. El emperador, seducido por esa idea, accede y
ordena destruir el capítulo, pero la casualidad querrá que el texto en cuestión
acabe precisamente en la aldea gala, donde nuestros amigos, indignados,
emprenderán una lucha para que la historia no olvide su valentía y su
resistencia.
Con esta interesante premisa
tenemos una aventura divertidísima en la que los personajes se cuestionan las
ventajas e inconvenientes de la tradición oral y la escrita, en la que una
predicción de horóscopo dará a Obélix más de un dolor de cabeza, donde un
entrañable personaje pondrá en duda el liderazgo del bueno de Abraracúrcix y en
la que veremos al druida Panorámix como nunca lo habíamos visto.
Como decía al principio, Ferry y
Conrad se han currado un álbum absolutamente genial. Astérix y los pictos, su
primer trabajo en la colección, era una buena historia que no llegaba a brillar
pero que dejaba claro que estos autores sabían lo que se hacían. Pero esta
nueva aventura, en mi opinión, está a un nivel altísimo, tanto que me atrevería
a decir que puede codearse con los mejores álbumes de Goscinny y Uderzo. Puede
sonar atrevido, pero soy de los que opina que el mitificar a unos autores (por
mucho que lo merezcan) no quita para que valoremos justamente el trabajo de
otros nuevos.
La historia de Jean-Yves Ferry,
como ya he dicho, es ocurrente, está llena de humor y nos presenta a los
personajes en situaciones bien conocidas que son seña de identidad de la
colección y también en otras nuevas que dejan claro que este autor quiere dejar
su huella. El argumento me parece especialmente ingenioso, y a todos aquellos
que amamos los libros y que tenemos alguna idea de cómo funciona el mundo
editorial nos hará mucha gracia ver al mismísimo Julio César doblegándose a la
dictadura de su editor, por citar solamente una de las muchas situaciones en
que el cómic parodia la realidad del mundo editorial. También resulta llamativo
ver a los personajes preocupados por cómo pasarán a la historia, especialmente
sabiendo lo que sabemos hoy sobre esos personajes (y me refiero sobre todo a
Julio César). Y a aquellos a los que les preocupe que el estilo de este nuevo
autor pueda romper mucho con el de los álbumes clásicos, les diré que no es así
en absoluto: su estilo encaja perfectamente con el de Goscinny y el espíritu de
Astérix está intacto, y eso ya de por sí es toda una alegría.
En cuanto al dibujo de Conrad,
qué decir: no echaremos de menos a Uderzo, ¿puede haber piropo mayor? El
artista ha adaptado su estilo para imitar a la perfección los lápices de
Uderzo, y las imágenes extraídas del álbum que acompañan a esta reseña pueden dar fe de ello. Todo resulta
reconocible, todo está como tiene que estar; ¿y por qué iba a cambiar, si
funcionaba de maravilla? Además, la imagen de Astérix y Obélix forma parte ya
de la cultura popular, así que me parece todo un acierto que el autor haya
optado por no cambiar nada. Quizá en algunos momentos sus dibujos y las
composiciones de sus viñetas y páginas sean algo más dinámicas que las de su
predecesor (lo cual no es malo en absoluto), pero eso es algo natural que va
con los tiempos y tan sutil que no rompe con lo anterior.
No quisiera terminar mi reseña sin
mencionar una pequeña escena: una que tiene lugar justo en la última página,
tras el ineludible banquete con que el poblado galo (para desgracia de los
pobres jabalíes) celebra siempre el éxito de sus aventuras. Es complicado
explicarla y hacer ver lo especial que resulta sin desvelar detalles, pero se
trata de una genialidad que enlaza el tema de la tradición oral con la propia
existencia de la colección y en la que los nuevos autores hacen un precioso
homenaje a Goscinny y Uderzo. Prestadle especial atención.
Y hasta aquí la primera reseña de
cómic del blog. No me extiendo más. ¿Te gustan Astérix y Obélix?; El papiro del
César es lectura obligada. ¿No te gustan?; pfff, ¿en serio? ¿Nunca has leído un
álbum de Astérix?; pues, teniendo en cuenta que el orden de lectura da un poco
igual, si empiezas con El papiro del César seguro que aciertas.
¡Hasta la próxima reseña, por
Tutatis!
Me dieron ganas de empezar a leerlo por la última página. ;p
ResponderEliminarMe encanta!! Lo tengo como lectura pendiente y con muchas ganas de empezarlo! Enhorabuena por tu primera reseña, muy acertada a mi parecer, y sobre todo enhorabuena por el blog!
ResponderEliminarGracias por una estupenda reseña que anima a acercarse a este cómic y que muestra el gran cariño hacia el universo de Astérix y Obélix con el que muchos crecimos.
ResponderEliminarGenial reseña para uno de los tomos que aún tengo pendientes de mis gálicos amigos. Muy acertado al animar a empezar por este mismo número a los que aún no hayan disfrutado de sus aventuras. En efecto, cualquiera de ellos es buena opción para hacerlo!
ResponderEliminarAbsoluto fan de Astérix (yo soy más de Obélix), aunque los tengo abandonados un poco los últimos años, tu artículo rebosa frescura. Podrías hablar con la editorial, estoy seguro que les iría bien si les haces tú las reseñas porque ésta anima a comprar el ejemplar. Fantástico el recuerdo de los casi insuperables Goscinny y Uderzo.
ResponderEliminar¡¡Gracias por Tutatis!!
Como la renovación de un clásico se mantiene en su calidad.
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