domingo, 3 de diciembre de 2017

Reseña: "Voces de Chernóbil", de Svetlana Alexiévich


Autora: Svetlana Alexiévich
Editorial: Debolsillo
Traductor: Ricardo San Vicente
Año de publicación: 2016
Valoración: Muy recomendable

A Svetlana Alexiévich, sinceramente, no la conocía antes de que le otorgaran el Premio Nobel 2015, recuerdo que las críticas fueron muy elogiosas y, de forma general, reconocían lo merecido del galardón. Desde entonces tenía pendiente la lectura de algún libro suyo, aquí comento el primero que he leído, sé que no será el último (de hecho, acabo de comprar Últimos testigos).

Voces de Chernóbil no es un libro para leerlo de una sentada ni para esa época que estás dudando de la bondad ser humano, mejor monólogo a monólogo y en los días que estés de humor para escuchar cómo el poder soviético gestionó mal (a conciencia) la catástrofe de Chernóbil y, aún así, hubo personas que arrimaron el hombro sospechando que eran engañadas, pero su generosidad, entre otros motivos, les llevó a entregar su futuro, sus vidas. Svetlana, en una entrevista a sí misma incluida en el libro, nos comenta la obra: «Este libro no trata sobre Chernóbil, sino sobre el mundo de Chernóbil. […] me dedico a lo que he denominado la historia omitida, las huellas imperceptibles de nuestro paso por la tierra y por el tiempo. […] Intento captar la vida cotidiana del alma. La vida de lo ordinario en unas gentes corrientes. Aquí, en cambio, todo es extraordinario: tanto las inhabituales circunstancias como la gente, tal como les han obligado las circunstancias, elevándolos a una nueva condición al colonizar este nuevo espacio. Chernóbil para ellos no era una metáfora ni un símbolo, era su casa.»


Svetlana confecciona el libro recopilando las voces de distintas personas que estuvieron, directa o indirectamente, relacionadas con la catástrofe que se produjo el 26 de abril de 1986: periodistas, el presidente de la Fundación Para los Niños de Chernóbil, maestros, residentes de la zona prohibida, un médico rural, liquidadores, una doctora, padres de niños de Chernóbil, soldados… Esta variedad ofrece una visión caleidoscópica de cómo se sufrió el accidente y de las secuelas que produjo. El libro como memoria oral.


Las voces son estremecedoras, maldicen cómo en la mayoría de las ocasiones mandaron  a los equipos sin protección (o con simples mascarillas) y sin dosímetros, narran qué sintieron cuando tuvieron que abandonar sus pertenencias, susurran las dolencias y las ausencias padecidas, muestran la escasa información y descoordinación que hubo… Además del qué, sobrecoge el cómo lo cuentan, con una dignidad y entereza que, a veces, te exaspera ya que se les mintió directamente acerca de la catástrofe y, aún así, algunas voces apelan a la patria, al “carácter soviético”. Además, a lo largo del libro se destila cómo actuó el estado: ocultaron la magnitud de lo ocurrido, retiraron de las bibliotecas los libros sobre radiaciones, rayos X e Hiroshima, los comisarios políticos supervisaban la moral y comentarios de los que se afanaban en la contención, el teléfono se cortaba misteriosamente al hablar sobre el accidente…


Las voces son eso, ni más ni menos, monólogos no interrumpidos por Alexiévich, el fluir continuo de esas voces provoca que la confesión te atrape aún más, sientes que te lo cuentan a ti en una cálida confianza. Las voces son las protagonistas, sí, pero también sus silencios, los tres puntos suspensivos a veces provocan que te imagines el rostro jodido del que nace el recuerdo:

«Mi niña… Mi niña no es como los demás. Y cuando crezca me preguntará: ¿Por qué no soy como el resto? Cuando nació… No era un bebé, sino un saquito vivo, cosido por todos lados, sin una rendija, solo con los ojos abiertos.» 

A pesar de todo, y aunque parezca increíble, también hay hueco para los chistes, una de las pocas armas que pudieron esgrimir en la catástrofe. Y para el amor, aunque truncado por la radiación, primer y último monólogo del libro (ambos titulados ‘Una solitaria voz humana’). Entre ambos, todas las voces están dividas en tres partes, cada una de ellas compuesta por monólogos y terminada con un coro de voces, como en las tragedias griegas. En el epílogo queda claro que no hemos aprendido nada: «Visiten La Meca nuclear. Y a unos precios moderados.»

Un libro áspero, duro de leer, pero que merece la pena para intentar aprender, como en otras catástrofes y guerras, tanto del abuso del poder como de la generosidad y el heroísmo de algunas personas corrientes.



EXTRA PARA LOS INDECISOS
Para animar a leer a esta escritora, sea este o cualquier otro libro, y dado que en esta corta andadura del blog es el primer libro que reseño cuyo autor ha sido reconocido con el Nobel, es interesante leer los argumentos para el Nobel: Anuncio del Premio Nobel 2015 a Svetlana Alexiévich


Y aquí os dejo lo que se está convirtiendo en un clásico, un enlace (de la propia editorial) para que podáis leer algunas páginas Una solitaria voz humana


5 comentarios:

  1. Leyéndote me viene a la cabeza el museo de Hiroshima, en el que podías encontrar cartas de los supervivientes, o cartas de aquellos que perdieron a alguien en ese... no sé como calificarlo, ya que desastre se me queda muy corto. La parte más espeluznante no eran los hechos históricos contada en los paneles (que de por sí son bastante impresionantes) lo que hacía que se te pusieran los pelos de punta, eran esas pequeñas historias, las más cercanas, las más íntimas, las que les ponen nombre y rostro a esas desgracias. Intuyo que este libro me hará sentir igual. Gracias por la recomendación.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, más que los hechos históricos (que en el libro no se detallan) son esas historias concretas las que transmiten lo que padecieron. Como no he ido a Japón (oooooootro viaje a la lista de espera), me he tenido que conformar con leer "Diario de Hiroshima de un médico japonés" de Michihiko Hachiya, es del mismo estilo que este. Libros que te dejan tocados durante un tiempo...

      Muchas gracias por pasarte y comentar!

      Eliminar
    2. Sí, el libro aparece mencionado en el museo. No me he atrevido con él todavía, pero sí que lo tengo pendiente, no sé con cuál de los dos ponerme.
      (Viaje que deberías hacer, a ver si recortas esa lista :p)

      Eliminar
  2. Me ha gustado mucho tu reseña, y el libro parece muy interesante e importante. Pero yo no me comprometo a leerlo, ya me entiendes ;)

    ResponderEliminar
  3. Sí, claro que te entiendo, pero a ver si llega su momento y lo puedes leer.

    Un placer tenerte por aquí, y gracias por comentar.

    ResponderEliminar