
Editorial: Cátedra
Traductor: Ricardo Baeza
Valoración: Recomendable
Año de publicación: 1985
Cada
uno tiene sus filias, Conrad es una de mis debilidades. Mientras leo sus libros,
no sé por qué, me siento en esa adolescencia/juventud en la que apenas lo hice,
es un efecto extraño, pero reconfortante. Cuando leí, no recuerdo en qué libro
o artículo, el párrafo siguiente:
«Las
sombras se alejaron de mí en silencio. Aquellos hombres no eran ya sino los
fantasmas de sí mismos y su peso sobre una driza tal vez no fuese mayor que el
de un grupo de fantasmas. En verdad, si jamás fue ceñida vela alguna por efecto
de una simple fuerza espiritual, ésta lo fue, pues, hablando con propiedad, no
había bastantes músculos para ello en toda la tripulación, y menos aún en el
mísero grupo que formábamos sobre cubierta.»
No
necesité más para desear zambullirme en esta historia, para querer saber qué
había ocurrido hasta llegar a esa desoladora estampa. A los pocos días me
compré La línea de sombra.
Conrad
(1857-1924) me atrae no únicamente por su literatura, sino también por cómo
gobernó su vida. Desde los dieciocho años hasta los treinta y siete estuvo enrolado
en el mar, empezando como aprendiz y llegando a capitán. En 1889 comenzó a
escribir algunas anotaciones que terminarían siendo su primera novela, La locura de Almayer (1895); aunque antes
únicamente había escrito cartas, en su hogar sí había una tradición literaria, su
padre tradujo, entre otros, a Shakespeare o Víctor Hugo. En 1894, tras decidir quedarse
en dique seco, Conrad no se olvidó del gobernalle ni de sus peripecias
marineras, las experiencias acumuladas en el mar las rescató para algunos de sus
libros. Marinero y escritor. Dos vidas en una.
La
línea de sombra (1916)
arranca con la decisión de un joven de abandonar el mundo de la marinería en la
que estaba bien considerado. Justo después le encargan, y acepta, ser capitán
de un barco; previamente, ha desarbolado una conspiración para escamotearle
dicho encargo. Durante la travesía tiene que superar una serie de circunstancias
que le hacen cruzar la línea de sombra, el paso de la juventud a la madurez. Conrad
escribió el libro cuando se estaba luchando en medio mundo, por eso, dedica el
libro a su hijo, Borys, que combatió en la Primera Guerra Mundial y «a todos
aquellos que como él han cruzado en su juventud temprana la línea de sombra de
su generación».
La
historia, narrada en primera persona, salta de
un escollo a otro, aunque en ocasiones se hace algo lenta, quedándose al pairo.
Puede dividirse en dos partes, la primera abarca hasta que contratan al joven como
capitán (un tercio del texto), y se muestra su juventud: ingenuo, seguro de sí
mismo y orgulloso. En la segunda parte se narra el periplo, ya como capitán del
barco, en el que el protagonista alcanza la madurez. En el transcurso de la
navegación le sobrevienen los mayores reveses, gracias a ellos averiguará de
qué pasta está hecho, descubriendo su identidad. Este tema de reconocer
realmente quiénes somos, de que la vida nos revele nuestro verdadero yo, es
recurrente en algunas de las obras de Conrad en las que, repentinamente, hay un
giro de timón, una bifurcación en la que el protagonista debe elegir, la
decisión retrata a la persona. Este libro, como otros de Conrad, tiene una
parte autobiográfica sustancial, en este caso, se trata de una recreación
novelada de unos hechos que vivió en 1888, cuando se hizo cargo del velero Otago, su primer mando.
En las obras de Conrad
que he leído, junto al protagonista suele haber otro personaje, aglutinando
ambos la mayor carga de la novela: Marlow/Kurtz en El corazón de las tinieblas,
Jim/Marlow en Lord Jim, D`Hubert y
Feraud en El duelo…, la relación
entre los miembros del dueto puede ser de contrapunto, complementarios,
enemigos… En La línea de sombra esta
pareja está más difuminada y la ampliaría a tres, el joven capitán
(innominado), Burns y Ransome (cocinero), para no destripar el libro, no
desvelo qué relación se establece entre ellos.
En
esta obra es destacable cómo se define
el perfil psicológico de los personajes; el lector presencia la evolución del
carácter del joven capitán, pero al contrario que en otras obras de Conrad no
se muestra una persona tan poliédrica, contradictoria y compleja. El estilo,
siendo Conrad, es más directo y sencillo, una historia evocada pero lineal
cronológicamente, no abundan los párrafos extensos con acotaciones y
puntualizaciones entre comas, las subordinadas que matizan o las digresiones
que existen en otras obras, tampoco los saltos temporales en la narración. Este
libro es, en estos aspectos, menos profundo que sus obras más emblemáticas. Hay
que tener en cuenta, por una parte, que pertenece a la última etapa del escritor,
publicada en 1916, lejos, por ejemplo, de El
corazón de las tinieblas y Lord Jim, publicadas
en 1899 y 1900, respectivamente. Por otra parte, en La línea de sombra está explícito el objeto de la narración, el
paso de la juventud a la madurez, no así en otras novelas en las que hay que
desenmarañarlo.
A
las personas que no les atraigan las historias marineras, les animo a leer este
libro ya que el mar es, únicamente, el atrezo en el que el joven capitán es
puesto a prueba; y, a los que les apasionen los ambientes náuticos, además, les
animaría a leer El espejo del mar, homenaje
de Conrad a los configuradores de su carácter, tal y como confiesa en el
prólogo, «al mar imperecedero, a los barcos que ya no existen y a los hombres
sencillos cuyo tiempo ya ha pasado». Por cierto, Conrad incluyó una ‘Nota del
autor’ en muchas de sus obras (hay un libro que las recopila), la nota de La línea de sombra aconsejo no leerla puesto que desvela parte de la trama, la añadió a posteriori contestando a ciertas
críticas e interpretaciones.
En
resumen, La línea de sombra es una
obra estupenda para iniciarse en Conrad, y para los que ya lo conozcáis es un
muy buen contrapunto a obras más simbólicas y oscuras, como El corazón de las tinieblas, Lord Jim o Nostromo.
Muy a mi pesar me dieron ganas de leerlo y eso que me alejo corriendo de las historias de barcos y marineros... jajaja.
ResponderEliminarTal vez me lo plantee. No sé, pero si me aburro iré a por ti :p
Me alegro! conociendo tus gustos creía que ni te lo ibas a plantear.
EliminarAgradecido por el comentario y la intención ;)
En tu línea. O sea, muy buena exposición. Haces que me interese leerlo y eso que es un mundo del que amo más la épica que las vivencias de la marinería. Además, si consigues que Castigadora se lo lea, sería para celebrarlo. De él, solo he leído El corazón de las tinieblas y me hizo sentir en un mundo aparte. Fue un libro vivido, sí. Igual me embarco. Gracias. (Me encanta la expresión "quedarse al pairo". Gracias también por eso.
ResponderEliminarJajaja... difícil pones la celebración. Si te gustó El corazón de las tinieblas está obra, aunque diferente, creo que también te gustará.
EliminarGracias por pasarte!
Una reseña muy sólida, basada en una lectura muy atenta y concienzuda del libro. Así que quien la lee obtiene una idea muy clara de la novela, y puede decidir si leerla o no con bastante conocimiento de causa.
ResponderEliminarMe ha gustado también el uso metafórico que haces de términos marineros, muy adecuado y oportuno.
No he leído a Conrad, pero sí a Melville, y me parece que tienen muchos aspectos en común. Tomo nota.
La verdad es que le he dedicado tiempo.... Ni me había planteado su relación con Melville, pero es muy cierto, por ejemplo, en Billy Budd
EliminarMuy contento de verte por aquí, y muchas gracias por la apreciación sobre Melville.
Preciosa reseña, Javier. Viva Conrad y viva el mar. Y es admirable también cómo a pesar de que el inglés no era su lengua nativa, Conrad lo aprendió e internalizó y es uno de los grandes indiscutibles de la literatura en ese idioma. Aún me acuerdo de un relato suyo, 'The Lagoon', que leí hace 20 años o más, cuando estaba en la carrera. Y de 'Heart of Darkness', qué decir... es una maravilla.
ResponderEliminarSí, es sorprendente que no escribiera en polaco; aunque no tan radical, algo parecido ocurre con el inglés y Nabokov. Totalmente de acuerdo: ¡Viva Conrad y viva el mar!
EliminarMuchas gracias por comentar.